SOBRE NUESTRA VIDA

¿Por qué sufrimos?

 

«La vida es un sufrimiento», es la primera de las 4 nobles verdades de Buddha. Y es cierto: en la vida fácilmente nos topamos con incomodidades que pueden llevar a la frustración, al enfado, al miedo y demás emociones no tan positivas. 

Ahora bien, la segunda noble verdad de Buddha dice que la causa del sufrimiento está en nuestra mente, o sea, simplificando un poco: lo hacemos nosotros.

No me voy a distender ahora en hablar de Buddha o de las sabidurías orientales, si bien es cierto que nos tienen mucho que enseñar. Lo que pasa es que percibimos a menudo estas filosofías espirituales como algo tan ajeno a nuestra vida estresante que terminamos diciendo: vale, muy bonito, pero en la «realidad» no es posible encontrar esa paz y esa liberación del sufrimiento. 

Nuestra vida parece estar llena de luchas, luchas para poder vivir, o incluso sobrevivir. Preocupación número 1: el dinero. Desde el 2020 compite con ese primer puesto la preocupación por la salud. Luego está el sobrevivir en el «mercado», el competir constantemente para ser el mejor, el más admirado, el más querido, el más popular etc. etc. No somos conscientes de ello, pero gran parte de esa sensación de estrés y ansiedad no viene de haber mirado la cuenta bancaria, o de experimentar una amenaza real por nuestro estado de salud. Aunque en algunos casos parece ser así – que tampoco si lo miramos desde otro punto – mayormente nos INVENTAMOS literalmente las causas de nuestro sufrimiento. 

Y ahora he llegado a este punto en el que digo: ¿Cómo sigo? ¿Cómo os cuento o explico esto? 

Para poder seguir aquí, es necesario que cambiemos de perspectiva, que ampliemos la visión. Aviso aquí que a partir de ahora os voy a sacar de vuestros conceptos habituales. Os voy a decir ahora que nada es como parece ser. Os voy a decir que cada uno de nosotros vive literalmente en su propia película. Y esa película, tu película, es la que puedes cambiar. 

Paso 1: pregúntate qué es lo que quieres sentir, vivir, tener, experimentar en tu vida. 

Claro, ahora tendría que decirte que sueltes por un momento todo tipo de creencias, hábitos, enseñanzas y percepciones de tu pasado, y que dejes a un lado tu momento en el que estás actualmente. Simplemente, te propongo que te imagines tu vida tal como te gustaría que sea. 

¿Lo estás imaginando?

No, olvídate de lo que NO quieres, imagínate lo que SÍ quieres …

Ufff, a más de uno le estará entrando una sensación tremendamente incómoda ahora mismo. No estamos acostumbrados a regalarnos una vida llena de felicidad, prosperidad y relaciones armoniosas, un trabajo ameno e interesante que además gusta tanto que ni parece trabajo … 

Es cierto que cuando nos han educado y formado, estábamos lejos de recibir este mensaje o esa experiencia. No nos parecía ameno e interesante el «trabajo» en nuestra etapa escolar. Más bien nos hemos acostumbrado a tener esa sensación de que hace falta «sufrir un poco» para poder «merecer» caprichos, descanso, relax, bienestar … – «Quien algo quiere algo le cueste».                             

Parece que NECESITAMOS sufrir para ganarnos un poco de felicidad. Estamos condicionados, y no es fácil cambiar nuestras ideas y creencias. Algunos lo intentamos, leyendo y experimentando prácticas de sabiduría, mindfulness, psicología positiva y demás … pero hay aún algo que parece impedir que nos podamos sentar tranquilamente y saber que todo es ya, todo es bien. 

Hay una explicación para ello que tal vez sirve para entender por qué es tan difícil, por mucho que hayamos entendido «la teoría». Es que nuestro cerebro – mejor dicho, nuestras neuronas más antiguas – defienden el «status quo». Las neuronas de los hábitos del pensar, reaccionar y actuar han creado profundos surcos en el cerebro, y nuestras andaduras por nuevos caminos del pensar, reaccionar y actuar, provocan reacciones de alarma en el sistema cerebral. 

Coger un nuevo camino de pensar y vivir que nos permitirá entregarnos a una vida más feliz – rodeada de amor, amistad y compañerismo, donde podemos soltar los dramas, las complicaciones, los enredos, las relaciones complicadas y problemáticas y todas las demás preocupaciones por cosas que únicamente están en nuestra mente – es un reto para nuestro cerebro emocional y racional. 

Y no obstante es posible, con mucha práctica, respirando y sosteniendo la incomodidad del sistema de alarma interno, acercarnos a este estado más sereno y feliz. 

¿Por qué sufrimos? 

En realidad, porque es el camino más conocido. 

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Opinión Veronika Gau

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